Juan P. Duran's Blog

Tecnología, Educación y Administración

Archive for August 2010

La urgente necesidad de transformar nuestra educación universitaria – parte II

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En la parte anterior de esta nota se mencionaba uno de los principales problemas de la educación. En esta sección se aborda un segundo problema, probablemente con mayor impacto que el anterior porque aqueja a toda la población universitaria: la obsolescencia de sus estudios.

En este sentido, desafortunadamente los problemas no terminan una vez que el estudiante ingresa a la universidad. Ahora se enfrenta con la dura realidad de que su plan de estudios es, por así decirlo, obsoleto. Sin embargo, el estudiante promedio no se dará cuenta de esto hasta que inicie su proceso de búsqueda de empleo. Durante sus primeras entrevistas comprenderá que los últimos años de su vida han sido invertidos en adquirir habilidades y conocimientos que el mercado no demanda.

Esta obsolescencia aqueja tanto a universidades públicas como privadas. Y desafortunadamente ninguna parece entender que el mundo en el que nos encontramos hoy (parafraseando a Friedman: plano, caliente, interconetado e inteligente) demanda otra tipo de universidad. Las características de la universidad en un planeta más inteligente las he mencionado en otros artículos. Sin embargo, es pertinente mencionar que la universidad del siglo XXI debe de adquirir una figura nueva, totalmente diferente a la que conocemos.

Este cambio que se propopone es más fácil decirlo que hacerlo. Demanda, ante todo, visión y flexibilidad de profesores y directivos universitarios para adoptar nuevos contenidos, tecnologías y técnicas didácticas. Requiere que la universidad sea capaz de acercarse y entenderse con el sector privado. Es evidente que hoy en día, salvo contadas excepciones, ambos sectores hablan distintos idiomoas.

Una encuesta realizada en 2009 por IBM (empresa para la cual trabajo) entre estudiantes, profesores, investigadores y directivos universitarios, nos permite comprender esta situación. Indica, por ejemplo, que la mayoría de las universidades continúan preparando estudiantes con conocimientos especializados (verticales) en una disciplina particular como ciencias computacionales o contabilidad dejando a los egresados sin ninguna ventaja competitiva.

¿La razón? El mundo en el que estamos compitiendo demanda un perfil totalmente diferente de egresado. Las industrias requieren un egresado con perfil “T”: mantener la especialización (eje vertical) pero también desarrollar un eje horizontal que le permite tener otros conocimientos y habilidades importantes para ser competitivos. Por ejemplo, conocimiento de tecnología y su impacto en su área de estudio, conocimiento de servicios, trabajo en equipos globales y virtuales, administración, pensamiento crítico, creatividad e innovación, sólo por mencionar algunos.

Son estos estudiantes con perfil “T” los que más oportunidades de éxito tendrán en el mercado laboral del siglo XXI. Y sin embargo en México son contadas con una sola mano las universidades que han comprendido esta necesidad y que logran evolucionar a través de los años. ¿Y las demás universidades? Me temo que no han entendido que sólo están preparando estudiantes con pocas posibilidades de éxito y, peor aun, que son obsoletas para construir un planeta más inteligente.

Estos son sólo dos de los retos que podemos mencionar sobre el sistema educativo universitario. Son, sin lugar a dudas, retos que están relacionados: las universidades públicas no tienen los espacios suficientes para atender la demanda y los pocos que logran entrar, tanto en privadas como en públicas, reciben conocimiento y habilidades que no los están preparando para ser competitivos. Urge reformar nuestras universidades: estamos dejando pasar una gran oportunidad para ser competitivos.

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Written by juanduran

August 25, 2010 at 8:30 am

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La urgente necesidad de transformar nuestra educación universitaria.

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Es inevitable argumentar que las universidades son fundamentales para la competitividad de los países. Expertos en la materia han encontrado correlaciones entre el nivel de educación de un país y la calidad de vida de sus habitantes. Por esto, año con año, periódo tras periódo, rectores de universidades públicas, y políticos que aprovechan la coyuntura, se hacen valer de argumentos nacionalistas e idealistas para solicitar partidas extraordinarias de presupuesto.

Como bien dicen, el pedir no empobrece y menos cuando se trata de invertir en educación. ¿Quién podría oponerse? Sin embargo, el problema que encontramos es que los presupuestos se entregan sin candados. Es decir, es a discreción de la autoridad universitaria, debido a un mal entendido concepto de “autonomía universitaria”, el definir cómo aplicar estos recursos sin que el Estado pueda auditar su utilización aun cuando son recursos públicos. Por eso no sorprende visitar universidades públicas con instalaciones o festivales “culturales” imponentes pero sin la infraestructura para proveer el servicio de educación para el cual fueron originalmente creadas.

Un par de ejemplos pueden ayudar a entender esta situación. De acuerdo a una nota publicada por el diario El Informador el pasado 26 de julio, sólo la Universidad de Guadalajara para su ciclo 2010-B, no admitió a siete de cada diez aspirantes en alguno de sus seis centros universitarios de la zona metropolitana. Dicho de otra manera, hubo veintisiete mil ochocientas treinta nueve solicitudes de admisión y diecinueve mil trescientas setenta y seis fueron rechazadas.

¿Qué alternativas tienen estos jóvenes? Son muy claras: dejar de estudiar, optar por una universidad “patito” o seleccionar una carrera para la cual no tiene vocación sólo porque en esa todavía tienen espacio. ¿Qué repercusiones tienen en la vida del jóven y de su sociedad cualquiera de estas alternativas? Creo que la respuesta es clara y hasta cierto punto preocupante.

Desafortunadamente, el problema no termina una vez que el estudiante ingresa a la universidad. Una vez que logra entrar se enfrentará con otro problema igual de grave: se dará cuenta que sus estudios podrían ser obsoletos para lo que demanda un planeta más inteligente. En la siguiente parte de este blog se revisará esto.

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Location:Santa Fe,Álvaro Obregón,Mexico

Written by juanduran

August 19, 2010 at 5:00 am

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La globalización de la educación superior

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Terminando de leer artículos pendientes, me encuentro con uno medianamente interesante de la revista Forbes: “the globalization of higher education”.

Realmente es una entrevista hecha a Ben Wildavsky quien analiza en su libro el fenómeno de la globalización de la educación. A través de la entrevista, el autor nos narra sus experiencias visitando diferentes universidades en el mundo. Por ejemplo, nos habla de los campus que han abierto Texas A&M, Cornell y Georgetown en Qatar así como la lógica que existe detrás de estas decisiones.

Sin embargo, lo rescatable para la reflexión son tres ideas:
1. ¿Estamos presenciando una nueva forma de llevar la cultura e intereses americanos a otras latitudes (curiosamente países árabes)?

2. El concepto creado por el Presidente de NYU, virtual network universities, me recuerda al concepto de universidades globalmente integradas.

3. La creciente necesidad que tienen las universidades por identificar talento en cualquier parte del mundo para seguir siendo competitivas.

La industria sigue creciendo, es compleja y competida. En nuestro país, ¿qué están haciendo nuestras universidades? ¿Estarán analizando la forma de competir globalmente?

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Written by juanduran

August 17, 2010 at 2:00 am

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La Universidad del Futuro: Globalmente Integrada – Parte II

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En la publicación anterior, se mencionó que la universidad globalmente integrada debe de responder a una serie de retos planteados por un mundo cada vez más pequeño, plano, instrumentado e interconectado. En los siguientes párrafos se presentan propuestas de cómo se pueden atender estos retos.

Para responder a los retos planteados, la universidad globalmente integrada deberá de trabajar en por lo menos dos líneas importantes. La primera de ellas será tercerizar actividades que no generan valor. Por ejemplo, tendrán que desarrollar centros de excelencia en conjunto con otras universidades para procesar servicios escolares, de cobranza, help-desks de TI, telefonía, etc. Y porqué no pensar también en la opción de dar estos servicios a otras empresas especialistas.

En ambas opciones, estos centros de servicio podrán estar en cualquier parte del mundo, serán eficientes y con alto nivel de calidad y satisfacción para el usuario (profesor, alumno, administrativo, etc.). Estos servicios se entregarán a través de portales en línea, donde el usuario podrá solicitarlos las veinticuatro horas al día, los trescientos sesenta y cinco días al año desde cualquier dispositivo con conexión a internet. De esta manera, se le presenta a la universidad un camino viable para hacer frente al tema de recursos.

La segunda línea de trabajo será (esperamos), el concentrarse en su core-business. Es decir, concentrar sus recursos en la generación de conocimiento y su delivery sin importar la forma (video, audio, holograma, etc.), el dónde (en un avión, en un mundo virtual, en la casa, en un dispositivo móvil) y el cuándo (disponible veinticuatro horas al día, los trescientos sesenta y cinco días del año).

La universidad del futuro será muy flexible en el diseño de contenidos bajo demanda y generación de conocimiento para atender las necesidades económicas específicas de su región. La universidad, a través de redes de conocimiento globales, podrá tener el contenido más actual, ‘empaquetarlo’ y ponerlo a disposición de sus usuarios en cuestión de horas. Por ejemplo, si en California surge una comunidad de conocimiento en diseño electrónico para dispositivos móviles, cualquier universidad será capaz de accesar ese conocimiento a un costo, ofrecerlo posiblemente junto con otros contenidos de actualidad (cursos de manufactura esbelta desarrollada por una comunidad de ingenieros japoneses) y adaptarlos y entregarlos a su región (como Jalisco).

Por último, la universidad del futuro también estará más compenetrada con la empresa, con una verdadera estrategia de vinculación por ambas partes. Esta relación deberá ser en dos vías: primero, la universidad tendrá la necesidad de accesar a las comunidades de conocimiento que existen al interior de la empresa: recursos humanos, ventas, finanzas, operaciones, etc. para ofrecer ese conocimiento práctico, real y actual que necesitarán sus estudiantes para ser competitivos. La segunda vía será por parte de la empresa, quien cada vez tendrá más necesidad de accesar a comunidades de investigadores-profesores pero sobre todo al talento que se está desarrollando en diferentes partes del mundo. La simbiosis entre ambas será fundamental para su éxito.

En conclusión, la universidad del futuro será omnipresente. Será difícil confinarla a un espacio, a un tiempo determinado, por las mismas fuerzas y demandas que estarán accionando sobre la economía. La universidad tendrá que ser mucho más flexible en su diseño y generación de conocimiento así como en su delivery si quiere realmente contribuir al desarrollo económico de su región a través de investigación de valor y egresados competitivos. Esto se dice fácil, pero implica una transformación completa del sistema educativo: significa entrenar profesores, sindicatos, alumnos y directivos en un nuevo modelo universitario. Es hacerlos entender que muchas universidades, en su forma actual, son obsoletas en un planeta más inteligente.

Written by juanduran

August 12, 2010 at 3:00 pm

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La Universidad del Futuro: Globalmente integrada — Parte I

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He tenido la oportunidad de participar en distintos foros de análisis donde empresarios y académicos discuten el rol de la educación para México. En estos espacios se debate el rol de sindicatos, la tecnología, la vinculación, sólo por mencionar algunos temas asociados con la educación. Pero realmente han sido pocas las ocasiones donde hemos discutido cómo debe de ser la Universidad del futuro. Un futuro que por cierto cada vez está más cercano y aparentemente no parece importarle al sistema educativo nacional, particularmente a la mayoría de las universidades, las cuales deberían de jugar un rol importante en el desarrollo económico del país.

La información disponible para un tema tan importante y complejo es realmente limitada. Sin embargo, un sondeo rápido con especialistas y practicantes (no necesariamente son los mismos) nos da un pequeño pero importante pulso sobre la educación superior, particularmente cómo debería de ser la universidad del futuro. La universidad del futuro, según las opiniones, estará caracterizada como un ente híbrido (que combina la educación presencial y a distancia), que fungirá como ‘mediador’ con el estudiante para validar conocimientos, que educará ‘bajo demanda’ a través de competencias prioritarias para su región pero que no dejará a un lado habilidades y principios genéricos: disciplina, ética, razonamiento, sólo por mencionar algunos.

Sin lugar a dudas, estas características son parte del modelo de la universidad del futuro. Pero también es necesario agregar otras características igualmente importantes. Una de las principales características que se vislumbran es que la universidad tendrá que estar globalmente integrada. Esta universidad no es la que abre campus a diestra y siniestra en su territorio o en otras partes del mundo; o una universidad con miles de convenios de intercambios, doble titulación o experiencias internacionales para sus alumnos (no porque esto esté mal o tenga que dejar de existir).

La universidad globalmente integrada es un nuevo paradigma y responde a los retos de un mundo cada vez más pequeño, plano, instrumentado e interconectado. Retos, por ejemplo, como atender una mayor demanda de sus servicios educativos sin perder la calidad, ofrecer conocimientos actuales de valor que preparen a sus egresados para competir en un mercado laboral muy diferente al que vivimos hoy en día, personalizar la educación según necesidades regionales e inclusive personales, ofrecer bajo demanda dicha educación, etc. pero todo esto con mayores restricciones de recursos.

En la siguiente parte de este artículo, se mencionará cómo deben de responder las universidades a estos retos.

Written by juanduran

August 11, 2010 at 2:00 pm

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